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CONFERENCIA 30 OCTUBRE

sábado, 8 de abril de 2017

135 SEMANA SANTA

PARROQUIA DE CRISTO REY-
Hoja Parroquial nº 135
Semana del 9 al 15 de abril de 2017



"Hosanna al hijo de David. Bendito el que viene en nombre del señor". Son palmas que significan martirio y significan también victoria.
Porque hay un viernes sangriento: son clavos reales que atan a la cruz, y espinas que hieren nuestra cabeza pensadora y nublan la vista. Es la vida misma que se convierte en cruz que pesa y de la que se reniega: Señor, ¿por qué me has abandonado?, repiten cada día los padres del niño que nació subnormal, los del joven que murió en la autopista, los familiares que visitan el oncológico o el trabajador que perdió hasta el subsidio de paro. Son muchas espinas que dificultan la visión del Amor de Dios: deseosos de amar y tan difícil el amor a los hombres: el hijo que dejó los estudios "por la movida"; el esposo o la esposa que no parece lo mismo que cuando le conocí en la juventud; el aparente fracaso de tareas apostólicas; el malentendido que no puedo aclarar; el compañero, camarada o hermano con esa extraña forma de ser... Y hay un sábado de soledad y silencio que nadie lo simboliza mejor que la mujer que llora su abandono entre paredes silenciosas de su casa... Son palmas que significan martirio.
Pero ya hoy las palmas anuncian victoria y triunfo: "¡Viva! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el Reino que llega!". Porque hacia la Pascua caminamos, seguros de que tras la cruz estallará el ¡Aleluya! de un pueblo de resucitados.
¡Cristianos de este mundo secularizado! Salid hoy a la calle a gritar a todos los hermanos del Cristo doliente que hay salvación. Cantad el Hosanna, preanuncio del Aleluya final. Decidles que no hay mejor aval de la futura resurrección, que esa extraña "manía" de Jesús de manifestar su salvación a quienes han subido con El a la Cruz. No vaya a ser que, ausente Jesús, sea la cruz piedra de escándalo y piedra de tropezar, cuando El la quería piedra clave del cimiento.  
LOS MONAGUILLOS BUSCAN EN CRISTO EL “TESORO ESCONDIDO”
Con el tema de la parábola del “Tesoro escondido” como eje central de la convivencia, los monaguillos de la diócesis de Valencia, procedentes de diversas parroquias, colegios y movimientos, participaron en el tercer encuentro, y último de este curos, organizado por el Seminario Menor, en Xàtiva.
Durante todo un fin de semana, los monaguillos tuvieron tiempo para “descubrir que Cristo es el mayor tesoro que podemos encontrar porque es el Amor. Encontrarlo tiene como fruto la alegría que hace que quieras dejar todo lo que tienes o cambiarlo por este Amor y les ayudaremos a ver que el campo en el que se descubre ese “tesoro” es la Iglesia”, indicó Pablo Valls, rector del Seminario Menor.
Sensibilización vocacional. La convivencia “es una iniciativa de sensibilización vocacional y se dirige, únicamente, a chichos que ya hayan tomado la primera comunión”.
En estos dos días tuvieron actividades ambientadas en el campo, donde un hombre caracterizado de la época, pide ayuda para arar su campo y encontrar ese “tesoro” escondido.
Al ser Cuaresma, también realizaron una oración penitencial para acercar a los chavales al “tesoro del perdón”. Como conclusión, el último día, domingo, realizaron una actividad vocacional que consistió en llevar a otros el “tesoro” encontrado.  
Lavar los pies

En los oficios del Jueves Santo, el Papa no solo lava los pies a doce personas. También los besa y, después, todavía de rodillas, levanta la mirada para dirigir a cada rostro una sonrisa dulce, inolvidable. La emoción es mayor por tratarse de personas que han sufrido golpes duros en la vida y porque el Papa, como buen pastor, ha ido a buscarlas allí donde están.
El lugar elegido para la Misa de la Cena del Señor se anuncia con poca antelación para no alterar su vida cotidiana. El año pasado, Francisco fue a un centro de acogida de refugiados a 30 kilómetros de Roma. Allí lavó los pies a tres refugiados musulmanes de Siria, Pakistán y Malí, tres refugiadas coptas de Eritrea, una empleada italiana del centro…
El Jueves Santo anterior había ido a la cárcel de Rebibbia, donde lavó los pies a seis presas y seis presos de entre las 2.400 personas reclusas. Ninguna es inocente, pero el Papa fue allí lo mismo que en su primera Semana Santa, la de 2013, cuando eligió una cárcel de menores en la que casi todos los muchachos y muchachas de 14 a 21 años son extracomunitarios.
En 2014 escogió una residencia para jóvenes y ancianos discapacitados graves, donde repitió el gesto de amor de Jesús con un muchacho de 16 años de Cabo Verde tetrapléjico por haberse tirado al mar de cabeza sin calcular la profundidad, una anciana de 86 años convaleciente de rotura de cadera y varias costillas por caída en el cuarto de baño…
En la Misa del Jueves Santo el Papa predica sobre la institución de la Eucaristía. Pero realiza estos gestos para ayudarnos a entender que los pobres y los enfermos son la carne de Cristo. Para poner ante nuestros ojos el modo de comportarse de Jesús y algunas de sus enseñanzas: «El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir», o «Id y aprended qué significa: “Misericordia quiero y no sacrificio”; porque no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores».
En su maravilloso prólogo a los Hechos de los Apóstoles, san Lucas comenta a Teófilo que en su Evangelio, el primer libro, había escrito «todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar».
Jesús no solo enseñaba sino que también hacía. Y muchas veces enseñaba precisamente haciendo: tocar a un leproso, curar enfermos en sábado, hablar a solas con una mujer samaritana, abstenerse de apedrear a una mujer adúltera, lavar los pies a sus discípulos…
El centro del mensaje de Francisco es siempre Jesucristo
 
FRANCISCO ENSEÑA A LOS JÓVENES A DISCERNIR
El Papa pide jóvenes inconformistas, pero no adanistas, de los que piensan y actúan como si el mundo hubiera empezado a girar ayer
La juventud es –o debería ser– una época de grandes ideales. A ellos apela Francisco para establecer nuevos puentes de comunicación con los jóvenes, animándolos a «movilizarse por las grandes causas del mundo». El Vídeo del Papa de abril se dirige a los chicos y chicas retándolos a no conformarse con los sucedáneos que a menudo les ofrece «la moda del momento».
Lo que se necesitan son jóvenes inconformistas, lo cual es un reto también para la Iglesia, que debe aprender a escuchar sus esperanzas, preocupaciones e incluso reproches, más que ver en ellos una amenaza a la tranquilidad del orden establecido. De la sinceridad con que se trabaje este punto dependerá en gran medida el éxito de la misión, urgente de modo especial en Europa. El Viejo Continente asiste al envejecimiento de la población y al descenso de las vocaciones al matrimonio y a la vida sacerdotal y religiosa, como resultado de estilos de vida alejados de las propuestas del Evangelio. Los jóvenes van a ser cada vez menos y la Iglesia no puede permitirse el lujo de perderlos.
El Papa pide jóvenes inconformistas, pero no adanistas, de los que piensan y actúan como si el mundo hubiera empezado a girar ayer. Francisco les invita a cultivar cierto sentido histórico, a tomar conciencia de sus raíces, para desde el apego a la tradición –que no es tradicionalismo, aclara– «lanzarse con fidelidad creativa a la construcción de tiempos nuevos». Es todo un método de discernimiento lo que el Papa plantea en su mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud, que el Domingo de Ramos se celebra en las diócesis con el horizonte de la JMJ de 2019 en Panamá y del Sínodo que, en 2018, estará dedicado a los jóvenes.
Entre las propuestas del mensaje está escuchar y aprender de los ancianos, o adoptar rutinas como un examen de la propia vida al final de cada día mediante la reflexión y la oración. Todo lo cual introduce al joven en el arte de tomarse su existencia en serio. Solo entonces estará en condiciones de responder a la vocación a la que Dios le llama. Eso es, en definitiva, discernir. Enseñar a hacerlo es el gran objetivo de toda pastoral juvenil y vocacional. 
«LOS NIÑOS SÍNDROME DE DOWN SON LA BELLEZA DE LA VULNERABILIDAD»

La familia de Menchu y Goyo parecía completa con sus cuatro hijos. Pero faltaba Santiago, igual de rubio que sus hermanos y con un cromosoma más. Menchu, directora de la cátedra de Responsabilidad Social de la Universidad Francisco de Vitoria
¿Qué hace posible que uno pueda ser instrumento?
Para mí el embarazo fue una carrera de obstáculos. Uno siempre desea que su hijo venga bien, afrontar un mal pronóstico es duro. Entiendo que haya quienes dicen no poder con esto y que no lleguen hasta el final, con todo el dolor que eso también implica. Es fundamental saberse acompañado para poder abrazar la vida, venga como venga. Yo me he sentido muy acompañada y eso ha hecho que pudiera nadar contracorriente.
Contracorriente, porque el diagnóstico prenatal y la posibilidad de abortar a los niños con este síndrome hace que en Occidente cada vez nazcan menos. En España menos del 10 %.
Santiago nació con esta discapacidad que enseguida despierta ternura, pero que hoy necesita ser protegida más que nunca: si continuamos con la tendencia que apuntan estos datos, en unas décadas estarían condenados a desaparecer. ¿Dónde queda su derecho a existir? Sobra decir que el mundo sin ellos sería peor. Creo que precisamente saberlo con antelación nos da la oportunidad de acompañar a sus familias para que se enfrenten a los miedos con información, para ampararlas sin cargar las tintas en las dificultades pero sin pintarlo todo de color rosa. Urge abrir una puerta a la esperanza, con realismo y con verdad, con la medicina al servicio de la vida.
¿Cómo se vive al hijo diferente?
Para mí es un regalo que viene envuelto en papel de periódico, porque lo que se presenta de entrada es una complicación, un problema; solo cuando lo desenvuelves y lo miras bien descubres que es una oportunidad para seguir creciendo en el amor, como con cualquier hijo, solo que en este caso te lo ponen muy clarito desde el principio. Ninguna madre o padre se libra de preocupaciones pensando qué será de su hijo pasado mañana, sin embargo, es en la donación donde se nos desvela la clave para ser más feliz: que estamos hechos para amar y ser amados.
¿La discapacidad enseña algo a los capacitados?
Sí, nuestra humanidad. Todos, especialmente al inicio y al final de la vida, estamos necesitados de los otros, somos interdependientes. Y estas personas te lo susurran en el día a día solo con su presencia: es la belleza de la imperfección, del ser vulnerable y limitado, de la condición de ser humano, de todo ser humano, de cada ser humano. Una sociedad que pretende silenciar esta realidad se deshumaniza. Yo intentaré que mi hijo alcance toda la autonomía que pueda, pero si no lo consigue en el mismo grado que sus hermanos, ¿qué? Tampoco yo soy autosuficiente 100 % y, a medida que envejezco, lo soy menos. ¿Y? Eso no me resta dignidad personal. Cuesta reconocerlo porque nos da miedo, pero es la vida misma en estado puro: nos necesitamos unos a otros para vivir. Esa es parte de nuestra grandeza. Y Santiago me hace redescubrirla cada vez que le miro. 
PARTICIPEMOS PLENAMENTE EN LA PASCUA

De las Disertaciones de san Gregorio de Nacianzo, obispo (Disertación 45, 23-24; PG 36, 654-655)

Es verdad que ahora celebraremos la Pascua todavía sacramentalmente; sin embargo, lo haremos ya con un conocimiento más claro que en la antigua ley (ya que la Pascua de la ley antigua era -no tengo reparo en decirlo- una figura más oscura que lo que representaba), y de aquí a poco la celebraremos de un modo más puro y perfecto, a saber, cuando aquel que es la Palabra beba con nosotros el vino nuevo en el reino de su Padre, dándonos la plena y clara inteligencia de lo que aquí nos enseñó de un modo más restringido. Decimos «nuevo», pues siempre resulta nuevo lo que se llega a comprender de una manera diferente.

Y ¿en qué consiste esa bebida y esa manera nueva de percibir? Eso es lo que toca a él enseñar a sus discípulos, y a nosotros aprenderlo. Y la doctrina de aquel que alimenta es también alimento.

Celebremos, pues, ahora también nosotros lo mismo que celebraba la ley antigua, pero no en un sentido literal, sino evangélico; de una manera perfecta, no imperfecta; de un modo eterno, no temporal. Sea nuestra capital no la Jerusalén terrena, sino la metrópoli celestial; quiero decir, no ésta que es ahora hollada por los ejércitos, sino la que es ensalzada por las alabanzas y encomios angélicos.

Inmolemos no ya terneros y machos cabríos, que es cosa ya caducada y sin sentido, sino el sacrificio de alabanza, ofrecido a Dios en el altar del cielo, junto con los coros celestiales. Atravesemos el primer velo, no nos detengamos ante el segundo, contemplemos de lleno el santuario. y diré más todavía: inmolémonos nosotros mismos a Dios, inmolemos cada día nuestra persona y toda nuestra actividad, imitemos la pasión de Cristo con nuestros propios padecimientos, honremos su sangre con nuestra propia sangre, subamos con denuedo a la cruz.

Si quieres imitar a Simón de Cirene, toma la cruz y sigue al Señor.

Si quieres imitar al buen ladrón crucificado con él, reconoce honradamente su divinidad; y así como entonces Cristo fue contado entre los malhechores, por ti y por tus pecados, así tú ahora, por él, serás contado entre los justos. Adora al que por amor a ti pende de la cruz y, crucificándote tú también, procura recibir algún provecho de tu misma culpa; compra la salvación con la muerte; entra con Jesús en el paraíso, para que comprendas de qué bienes te habías privado. Contempla todas aquellas bellezas; deja fuera, muerto, lo que hay en ti de murmurador y blasfemo.

Si quieres imitar a José de Arimatea, pide el cuerpo a aquel que lo mandó crucificar; haz tuya la víctima expiatoria del mundo.

Si quieres imitar a Nicodemo, el que fue a Jesús de noche, unge a Jesús con aromas, como lo ungió él para honrado en su sepultura.

Si quieres imitar a María, a la otra María, a Salomé y a Juana, ve de madrugada a llorar junto al sepulcro, y haz de manera que, quitada la piedra del monumento, puedas ver a los ángeles y aun al mismo Jesús.
La colecta del Jueves Santo será destinada a ayudar a Perú y Colombia.
La colecta del Viernes Santo será destinada a Tierra Santa, para sostener los Santos Lugares.
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¿Y DE NOSOTROS, QUÉ?
¿Y de nosotros, qué?
Ya sabemos la historia de la Ultima Cena:
dónde estaba María, lo que sabía el Maestro,
lo que hacían los discípulos.
¿Y de nosotros, qué?
Hoy también el Maestro está presente,
porque su sacrificio fue único y por siempre.
Hoy se ha actualizado ese momento
en nuestras coordenadas tan diversas,
en nuestra historia y en nuestro templo.
¿Sabemos lo que hacemos?
Si entendemos , como María “la ausente”,
la gravedad del momento,
presurosos, acabada la Cena,
¿vamos para Getsemaní y para el Calvario?
O terminada, ¿saldremos inconscientes
a dormir y a escondernos?

Se trata de arriesgar, porque el Maestro
agoniza en la cruz vilipendiado,
y la dignidad que le queda es la presencia
de su madre María, otras mujeres,
y del discípulo “al que más quería”.
Actualizar la Cena es compromiso
con los nuevos crucificados de la historia,
presencia firme ante las nuevas cruces,
con generosidad rayana en el martirio.
Actualizar la Cena es estar con María
en actitud valiente y silenciosa,ante el dolor, misterio de pobreza,
fuente de salvación y nueva vida

lunes, 3 de abril de 2017

HORARIO SEMANA SANTA 2017



HORARIO DE SEMANA SANTA 2017
DOMINGO DE RAMOS
9,30h. Eucaristía.
11.30h. Bendición de Ramos ( Plaza El.líptica )
12 h. Celebración de la entrada del Señor en Jerusalén
19´30 h. Eucaristía

LUNES SANTO
9´30 h. Laudes
10´30 y 19´30 h. Eucaristía
20´30 h. Celebración Penitencial

MARTES SANTO
9´30 h. Laudes
10´30 y 19´30 h. Eucaristía
22´30 h. Bajada del Santísimo Cristo de la Buena Muerte.
Vía Crucis Penitencial presidido por D. José Santamaría Serrat.

MIÉRCOLES SANTO
9´30 h. Laudes
19´30 h. Eucaristía

JUEVES SANTO
9´30 h. Laudes
18 h. Eucaristía de la Cena del Señor
20 h. Celebración Solemne de la Cena del Señor y adoración ante
el Santísimo

VIERNES SANTO
8 h. Oficio de Lecturas
9´30 h. Laudes
10´30 h. Vía crucis
15 h. Hora Nona
16´30 h. Celebración de la Muerte del Señor

SABADO SANTO
22´30 h. SOLEMNE VIGILIA PASCUAL

DOMINGO DE RESURRECCIÓN
12 h. Celebración Solemne de la Eucaristía
19´30 h. Eucaristía

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN
D. José, Cura

lunes, 6 de marzo de 2017

HOJA PARROQUIAL Nº 130

PARROQUIA DE CRISTO REY-
Hoja Parroquial nº 130
Semana del 5 al 11 de marzo de 2017
Mensaje del Papa para la Cuaresma 2017
«El apego al dinero produce una especie de ceguera; no se ve al pobre»
«La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor. Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. Homilía, 8 enero 2016)». Así empieza el Papa Francisco su mensaje para la Cuarema 2017, que ha titulado La palabra es un don. El otro es un don, a lo largo del que desgrana la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro.
Francisco invita en un primer momento a fijar la mirada en Lázaro, que enseña «que el otro es un don». Y añade: «La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. […] La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor».
Luego analiza la figura del rico, en el que ve «la corrupción del pecado que se realiza en tres momentos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia». «El apóstol Pablo dice que “la codicia es la raíz de todos los males” Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz».Tanto es así que el Pontífice llega a afirmar que «el fruto del apego al dinero es una especia de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación»
«Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor ―que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador― nos muestra el camino a seguir», concluye.


La prostituta a la que salvó la Santa Misa

Anteayer me llamó el padre Osmín, un sacerdote venezolano también del Movimiento Cultural Cristiano, consultándome si conocía alguna institución eclesial para la recuperación de las prostitutas. Me comprometí a llamar a las religiosas adoratrices y le pregunté si me podía explicar qué ocurría.
Muy temprano había llegado a su parroquia, en el desvencijado centro de la ciudad, una muchacha de 17 años que buscaba el amparo de la Iglesia para escapar de la trata de mujeres. A los 14 años, tras discutir agriamente con su madre, se escapó de casa y no encontró otra forma de sobrevivir que entregarse por dinero. Ha recorrido media Venezuela y parte de Colombia, alquilada a los devastadores de cuerpos y almas jóvenes. Así llegó a nuestra localidad, muy lejos de su lugar de origen. Pero, no aguantó más. Huyó del hotel donde debía encontrarse con unos desalmados y pasó la noche escondiéndose de la oscuridad de sus recuerdos.
Al rayar el alba, añorando el abrazo materno, buscó el regazo que siempre nos acoge, la Iglesia y su figura, María. Y ahí la encontró mi compañero, gimiendo a los pies de la Inmaculada, Consolatrix aflictorum, ante la imagen que aparece en la fotografía –en la que también está el padre Osmín y un matrimonio amigo de ambos–. Ella sabía que esa era su casa y su Madre. Lo sabía con la certeza que el Espíritu solo da a los sencillos y a los sufrientes.
Osmín no la juzgó ni quiso salir de aquello rápidamente. Escuchó largamente a la joven, que le fue desvelando el sufrimiento atroz de un alma hecha jirones a causa del pecado del mundo, también del nuestro, como describe magistralmente el escritor francés Van der Meersch. Solo al final del relato de su vía crucis, el sacerdote amigo le preguntó cómo había soportado tanta humillación. «Gracias a la Misa, padre», contestó la adolescente. «He ido todos los domingos, estuviese donde estuviese. Eso me lo enseñó mi abuela en el pueblo donde me crié y es lo que me ha salvado. Si no fuera por la Misa me habría suicidado mil veces. Con vergüenza, me escondía detrás de una columna y le rogaba a Jesús y a la Virgencita que me sacasen de esto. Domingo tras domingo».
Gracias a que en la Iglesia encontró, quizá por primera vez, a alguien que se acercó a ella para amarla y no para utilizarla, esta joven está recuperando la esperanza y ha empezado a restablecer los lazos rotos con su familia, pieza clave para la sanación. Yo nunca había entendido eso de que «las prostitutas nos precederán en el Reino de los cielos» como hasta ahora: para ellas, como para los demás que llevan el peso de las consecuencias de nuestro mal, la Eucaristía, la Iglesia, la Santísima Virgen… no son juegos burgueses para usar a capricho. Son cuestiones de vida o muerte. Literalmente.
DEJARSE TRANSFORMAR CON PACIENCIA

Una tacita, preciosamente decorada, se atrevió a contar su historia al dueño que la sujetaba con ternura en sus manos:
Yo no he sido siempre esta taza que ves y sabes admirar. Hace mucho tiempo era simplemente barro amorfo. Mi creador me tomó entre sus manos y me fue modelando cariñosamente. Le pedí que me dejara ya en paz. Él sonrió y me dijo: “Aguanta un poco más, todavía no es tu tiempo”. Me puso en un horno, me pinto, me volvió a meter en otro horno. En cada manipulación me quejaba, y siempre la respuesta era la misma: “Aguanta un poco más, aún no es tu tiempo.” Al fin me dejó en la repisa hasta que me enfriara. Me puso ante un espejo y me dijo: “Mira, ésa eres tú”. No podía creerlo. Lo que veía era muy hermoso. Y casi nada recordaba el barro tosco del que inicialmente estaba hecha, el Creador me habló: “Sé que no todo lo que hice contigo te agradó, pero si te hubiera dejado cuando tú te quejabas, nunca habrías llegado a ser lo que ahora eres. Yo sabía desde siempre lo que tenías que llegar a ser. Gracias por dejarte modelar”.


Tengo dudas. Señor, aumenta mi fe

Teodoro es una buena persona, padre de familia, feliz con su profesión en los medios de comunicación social, comprometido en la acción social. Se considera agnóstico, pero tiene una gran sensibilidad por la belleza, la interioridad y la verdad. De repente, le sobrevino una verdadera tragedia: le avisaron de que su hijo de 20 años ha tenido un accidente de tráfico muy grave. Se acerca al hospital donde los médicos intentan salvar su vida. En la sala de espera le comunican su fallecimiento y, presa de la desesperación, se da golpes de cabeza contra la pared, se revela en su interior.
A los 15 días me encontré con él en la calle. Caminaba cabizbajo, ensimismado. Me detuve a su lado, le expresé mis condolencias, me comentó su dolor y su impotencia, le abracé e intenté aliviar su pena. Le comenté un relato del Evangelio en el que, ante Jesús, se presenta un padre angustiado por su hijo martirizado por malos espíritus. Le pidió: «Si algo puedes, ten piedad de nosotros y ayúdanos». A la respuesta de Jesús, «Todo es posible para el que tiene fe», replica el padre: «Tengo fe, pero con muchas dudas. Aumenta mi fe».
A esta luz le animé a confiar en que hay un horizonte más allá de la muerte; que su hijo, arrancado de esta orilla, llegará a otra rivera. Allí habrá sorpresas, despertará en los jardines de la luz, donde le espera el Dios de la vida con los brazos abiertos, para rehacerlo en una experiencia inédita. El que se ha ido se queda amasado en la carne de los suyos y seguirá latiendo en sus adentros como un eco que nunca acaba de ceder a los ruidos del olvido. Le prometí las oraciones de la comunidad parroquial y quedé a su disposición.
Fue el inicio de una amistad sincera y duradera. Con el tiempo se fue rehaciendo de tal modo que, con ocasión de otra muerte trágica, dedicó una semana a acompañar a su tía que había perdido también a una hija para ayudarla a salir del túnel oscuro.
Cuando me reencuentro con él me expresa su gratitud por aquella primera cercanía a su dolor, y confiesa que, cada vez, que recuerda a su hijo, se sigue estremeciendo.
UNA CUARESMA PARA DAR FRUTOS

El árbol bueno da frutos buenos. Y para que llegue a darlos, el árbol requiere muchos cuidados.
Lo primero que hay que hacer es preparar la tierra para plantarlo; ha de estar la tierra bien regada, sin malas hierbas ni piedras que impidan a sus raíces extenderse y agarrar profundamente la tierra.

Después, es necesario tener una gran paciencia para permitirle crecer a su ritmo. También es necesario darle tiempo para reponer fuerzas, para recobrar la salud. En una palabra, hay que estar pendientes de él con un gran cuidado. Al árbol hay que darle también sus oportunidades.
Hay que podar las ramas secas para que la savia pueda llegar sin dificultad hasta las ramas más pequeñas y más alejadas del tronco.
Hay que apuntalarlo para que resista las tempestades. Si es frágil y está mal cuidado, resistirá poco y será arrancado de cuajo. hay que preservarlo de los bichos que se cobijan en él y le destruyen quitándole las fuerzas.
Hay que preocuparse de él en todo momento. ¡Entonces sí que será capaz de dar los frutos esperados, sabrosos y nutritivos!
Nosotros somos parecidos a los árboles. Nuestros frutos son nuestras obras y nuestras palabras. Si permanecemos plantados en la Palabra de Jesús, en su Evangelio, entonces daremos frutos -nuestras obras y palabras- en las cuales se podrá saborear la Palabra de Jesús. Si nos preocupamos de que nuestras raíces estén asentadas en Jesús; entonces nuestros frutos serán frutos de amor y no de odio.

Decálogo de la conversión cuaresmal
1.- La conversión es recordar que el Señor nos hizo para sí y que todos los anhelos, expectativas, búsquedas y hasta frenesíes de nuestra vida, sólo descansarán, sólo se planificarán, cuando volvamos a El.
2.- La conversión es la llamada insistente a asumamos, reconozcamos y purifiquemos nuestras debilidades.
3.- La conversión es ponernos en el camino, con la ternura, la humildad y la sinceridad del hijo pródigo, de rectificar los pequeños o grandes errores y defectos de nuestra vida.
4.- La conversión es entrar en uno mismo y tamizar la propia existencia a la luz del Señor, de su Palabra y de su Iglesia y descubrir todo lo que hay en nosotros de vana ambición, de presunción innecesaria, de limitación y egoísmo…
5.- La conversión es cambiar nuestra mentalidad, llena de eslóganes mundanos, lejana al evangelio, y transformarla por una visión cristiana y sobrenatural de la vida.
6.- La conversión es cortar nuestros caminos de pecado, de materialismo, paganismo, consumismo, sensualismo, secularismo e insolidaridad y emprender el verdadero camino de los hijos de Dios, ligeros de equipaje.
7.- La conversión es examinarnos de amor y encontrar nuestro corazón y nuestras manos más o menos vacías.
8.- La conversión es renunciar a nuestro viejo y acendrado egoísmo, que cierra las puertas a Dios y al prójimo.
9.- La conversión es mirar a Jesucristo -como hizo Teresa de Jesús a su Cristo muy llagado- y contemplar su cuerpo desnudo, sus manos rotas, sus pies atados, su corazón traspasado sentir la necesidad de responder con amor al Amor que no es amado.
10.- Y así, de este modo, la conversión, siempre obra de la misericordia y de la gracia de Dios y del esfuerzo del hombre, será encuentro gozoso, sanante y transformador con Jesucristo.

LA ORACIÓN ES LUZ DEL ALMA
De las homilías de san Juan Crisóstomo, obispo (Suplemento, Homilía 6 sobre la oración: PG 64, 462-466)

El sumo bien está en la plegaria y en el diálogo con Dios, porque equivale a una íntima unión con él: y así como los ojos del cuerpo se iluminan cuando contemplan la luz, así también el alma dirigida hacia Dios se ilumina con su inefable luz. Una plegaria, por supuesto, que no sea de rutina, sino hecha de corazón; que no esté limitada a un tiempo concreto o a unas horas determinadas, sino que se prolongue día y noche sin interrupción.
Conviene, en efecto, que elevemos la mente a Dios no sólo cuando nos dedicamos expresamente a la oración, sino también cuando atendemos a otras ocupaciones, como el cuidado de los pobres o las útiles tareas de la munificencia, en todas las cuales debemos mezclar el anhelo y el recuerdo de Dios, de modo que todas nuestras obras, como si estuvieran condimentadas con la sal del amor de Dios, se conviertan en un alimento dulcísimo para el Señor. Pero sólo podremos disfrutar perpetuamente de la abundancia que de Dios brota, si le dedicamos mucho tiempo.
La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Hace que el alma se eleve hasta el cielo y abrace a Dios con inefables abrazos, apeteciendo la leche divina, como el niño que, llorando, llama a su madre; por la oración, el alma expone sus propios deseos y recibe dones mejores que toda la naturaleza visible.
Pues la oración se presenta ante Dios como venerable intermediaria, alegra nuestro espíritu y tranquiliza sus afectos. Me estoy refiriendo a la oración de verdad, no a las simples palabras: la oración que es un deseo de Dios, una inefable piedad, no otorgada por los hombres, sino concedida por la gracia divina, de la que también dice el Apóstol: Nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.
El don de semejante súplica, cuando Dios lo otorga a alguien, es una riqueza inagotable y un alimento celestial que satura el alma; quien lo saborea se enciende en un deseo indeficiente del Señor, como en un fuego ardiente que inflama su alma.
Cuando quieras reconstruir en ti aquella morada que Dios se edificó en el primer hombre, adórnate con la modestia y la humildad y hazte resplandeciente con la luz de la justicia; decora tu ser con buenas obras, como con oro acrisolado, y embellécelo con la fe y la grandeza de alma, a manera de muros y piedras; y, por encima de todo, como quien pone la cúspide para coronar un edificio, coloca la oración, a fin de preparar a Dios una casa perfecta y poderle recibir en ella como si fuera una mansión regia y espléndida, ya que, por la gracia divina, es como si poseyeras la misma imagen de Dios colocada en el templo del alma.

AGENDA DE LA SEMANA
Esta semana rezaremos por las religiosas de la parroquia y por las vocaciones a la vida consagrada.
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Todos los días laborables de Cuaresma a las 6.30h de la mañana se rezará la Oración comunitaria de Laudes.
Los viernes se rezará el Ejercicio del Viacrucis a las 19h.

HOJA PARROQUIAL Nº 129

PARROQUIA DE CRISTO REY-
Hoja Parroquial nº 129
Semana 26 de febrero al 4 de marzo de 2017


40 DÍAS DE ORACIÓN Y AYUNO POR LA VIDA

Del 1 marzo al 9 de abril de 2017 (durante la Cuaresma ), Parroquias por la Vida - Grupo de oración por la vida de Valencia proponemos realizar una Campaña de 40 días de Oración y Ayuno por la Vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Durante el periodo de Cuaresma (40 días), a través de la oración, el ayuno y el sacrificio personal queremos acceder al poder de Dios, en espíritu de unidad, para transformar los corazones y las mentes de la cultura de la muerte a una cultura de la vida, especialmente poniendo fin al aborto en España y en el mundo.
El participante en la campaña se compromete a:
1. Rezar todos los días por la Vida en la forma que cada uno decida (por ejemplo, oración por la Vida de San Juan Pablo II, rosario por la vida, participación en la Eucaristía, etc.).
2. Ayunar al menos un día a la semana en la forma que cada persona decida. El ayuno puede ser de alimentos, o privarse de cualquier otra cosa a la que se quiera renunciar por amor a Dios. La idea es recordar los 40 días del Señor en el desierto.
3. Divulgar la campaña de oración por los medios que cada uno considere más adecuados.
EVENTO EN FACEBOOK: Compartir e invitar a vuestras amistades a participar en el evento
https://www.facebook.com/events/1223693924417401/
Estorbo
«¿A quién?» «Bueno, no hago más que dar guerra. A las chicas que me cuidan, a mis nietas cuando vienen a verme. Mis cuatro hijos se reparten el mes y, como uno vive fuera, aunque tiene a las hijas estudiando aquí, cuando le toca, son las niñas. Me caí por las escaleras en unos almacenes y me quedé casi paralítica. Llevo meses así. No me aguanto de pie. No puedo vivir sin el aparatito del oxígeno. ¿Ves? Doy la lata. Yo solo le pido a Dios que esto no dure mucho, que me lleve pronto. ¿Es pecado desear la muerte? Porque, si lo es, ya no la deseo. Pero…».
Empezamos entonces a recorrer su vida. Como la mayoría de las madres, además de tenerlo todo controlado, de ser la secretaria particular de su marido y de sus hijos, de hacer que la casa funcionase sin complicación aparente –compras, limpieza, médicos, orden, etc.–, era la encargada de los hospitales cuando había que hacer visitas o quedarse a pasar la noche con alguien o acompañar a esa tía soltera. «Compréndelo, a mi marido le daba un no sé qué en los hospitales, era superior a sus fuerzas». De abuela también lo hacía. Y de bisabuela, hasta que se cayó por unas escaleras.
¿Os suena? Un soniquete más: «Si eres una histérica del orden y de la limpieza, es cosa tuya», literal, durante años. ¿A que también os suena? «Mira –le dije–, igual te toca ahora que te cuiden y aprender a dejarte querer». Resultó fácil animarla. En cuanto rascamos un poco, que si jugar a las cartas –al mus, dos, chungo; pero a la canasta…–, que si escuchar la radio –«que se estiren tus hijos y te compren una de botones, para que sea fácil ir cambiando de emisora si te aburres»–, que si hablar de tabaco –«de joven, negro y sin boquilla»–, aunque no sea fumar, pero «una lo piensa, y ya le vale». Empezó a sonreír. No estorba nada. No da la lata. Está muy malita. Va a pedir que pongan fotos suyas: era muy guapa.
El próximo día voy con dos barajas francesas. A ver quién de los dos hace una oculta y limpia de monos, que vale 4.000. Y le llevaré la comunión. Bueno, si sigue queriendo morir, un cura que la confiese. «No, ven tú». Pues no te quieras ir, reinita.
Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

ORACIÓN A MARÍA INMACULADA
POR LA VIDA
Oh María, aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Madre, el número inmenso
de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador y amante de la vida
(San Juan Pablo II - Encíclica Evangelium Vitae).
La comida que nos sobra

Con frecuencia se habla y se escribe sobre tantos alimentos que desperdiciamos, que después de guardar en la nevera los tiramos. ¿No sería conveniente fomentar más positivamente la conciencia de administrar mejor nuestros ingresos económicos, y asiduamente apartar una cuota según nuestras posibilidades para destinarla a la manutención de tantos seres humanos, también hijos de Dios, que padecen el hambre? La comida que se nos pudre en la nevera tal vez sea efecto de las vivencias de las modernas y aceleradas costumbres actuales, pero como cristianos, o simplemente como hermanos de humanidad, no podemos dejar de proporcionarles la alegría de lo justo.
















La parte más enferma de la familia
Gracias por vuestro trabajo, nos dijo el cardenal Osoro, tocáis la parte más enferma de la familia. Y la Iglesia debe acercarse a los enfermos, a los desvalidos, como hizo el buen samaritano. Ahí estábamos, el 15 de enero, en una comida, celebrando a nuestro santo patrón: san Raimundo de Peñafort, jueces, abogados, notarios, procuradores, peritos, administrativos, defensores del vínculo, patronos estables,... del Tribunal Eclesiástico de Madrid. Ahí estábamos los que nos dedicamos, de un modo u otro, a las nulidades matrimoniales. Nos dijo también que esa tarde ofrecería la Misa por nosotros y nuestras familias. Al final, una señora se le acercó y le dijo: «Tengo un problema, es de tal gravedad que solo la Misa puede resolverlo. Gracias por su Misa».

«Nuestra hija fue un don de Dios»
¿Cómo es la fe que hay que tener para despedir a un hijo que se adelanta a los padres en su destino?
Yo nunca creí que se iba a morir. Ella solo nos daba las buenas noticias. El 21 de enero de 2011 su padre cumplía 80 años. Habíamos organizado un festejo. Ella contrató a la tuna y compuso una canción para él, pero no pudo venir. La ingresaron esa tarde. En ese momento supimos que era el final. Lo hemos pasado muy mal por la pérdida de la hija, pero también por los nietos. Eran tres y tan solo tenían 12, 10 y 7 años. La pequeña ha llorado durante muchos años, todas las noches, y cuando a mí me decían que seguía llo¬rando… ¡qué sufrimiento! Pero nos hemos agarrado a su fe.

Unos padres que pueden beber de la fe de sus hijos es toda una misión cumplida…
La fe de nuestra hija ha sido un don de Dios. Nosotros no hemos hecho nada. Dios la ha elegido. Para ella fue muy importante el colegio Mater Salvatoris y su relación con la congregación mariana. Y todo ha venido sin que yo hiciera nada. Hemos educa¬do a nuestros hijos lo mejor que hemos podido, pero este nivel de entrega y de fe le ha venido a ella directamente. No hemos sido nosotros, no he sido yo.

[Mª Ángeles solo se pone solemne para dejar claro su no autoría. A su vez José Luis apunta a su mujer como responsable de todo bien. Y ambos hablan agradeciendo y subrayando el bien de los demás como muletilla cons-tante. Escuchándoles uno se puede hacer idea de dónde sale Sole]. ¿Cómo era?
José Luis: Lo que más ad¬miraba de ella era su profun¬didad teológica y su sonrisa dulce. Su fe siempre me im-presionó. Era una mujer con mucha serenidad. Los cinco años de enfermedad fueron un ejemplo para todos. Yo hacía mucha vida en común con ella en verano. El resto de la familia tenía tardes ajetreadas pero nosotros nos quedábamos hablando largas y profundas conver¬saciones. Tenía planteamien¬tos firmes, pero una enorme flexibilidad para acoger a los demás. Recuerdo una tarde que hablamos de El hombre invisible del padre Brown. Cuando murió, leímos sus diarios y en una agenda, en¬tre sus anotaciones de los quehaceres, había un apun¬te que solo decía «el hombre invisible» de Chesterton. La fecha apuntaba a un día de agosto… Ella era esa mujer invisible que escribía «hacer la compra» al lado de una cita literaria o una súplica a la Virgen. Logró esta cosa tan increíble de ser extraordina¬ria en lo ordinario.

Mª Ángeles: Nuestra hija escribió: «En enero de 2006, cuando yo cada vez buscaba ser más de Cristo, tuve la con-vicción de que iba a tener una enfermedad para bien de mi alma y salvación de otras per¬sonas que me rodeaban». Nos dijo que lo había escrito en un avión. Así era Sole.
Pero en el duelo os ha lle¬gado una noticia que no to¬dos los padres pueden reci¬bir: el reconocimiento de lo que ya sabéis, su santidad.
En el mes de octubre me llamo mi hija María y me dijo: «Mamá, siéntate. Me ha llamado la madre Clara, del colegio Mater Salvatoris, y van a iniciar el proceso». Nosotros no hemos hecho ni dicho nada, han sido los que la conocieron. Para mí, que seguía con tanta pena, que cada día lloraba, a partir de ese momento, la pena se apa¬ciguó porque pensé: ¡Está en manos de Dios! Las cosas van a ser distintas.

¿Y lo han sido?
El 80 % de las cartas que hemos recibido afirman que ella era santa. Todos nuestros amigos la rezan. Pero lo más importante es su fe y la paz que tuvo hasta el final. Dios se la ha llevado porque era la mejor de todos. Pero es tan duro que se muera un hijo antes que los padres… Yo es¬pero que seamos nosotros los siguientes. Y mientras tanto, que ella nos espere allí.

Sole murió en Madrid el 13 de febrero de 2011. Lo último que escribió fue el 8 de febrero: «Aún sigo aquí». Mater Salvatoris, donde fue congregrante mariana, tiene la misma certeza, e invita a quienes quieran testimoniar que Soledad Pérez de Ayala Becerril fue una persona excepcional en su amistad con Cristo y en su amor a los demás a que escriban al correo sole@matersalvatoris.org.
AGENDA DE LA SEMANA
Esta semana rezaremos por la unidad de las familias, por todos los miembros que la forman.
________________________________________ LUNES 27 DE FEBRERO A LAS 20H. CONFERENCIA DE CÁRITAS, SOBRE LA FUNDACIÓN MAIDES: “MARE DE DÉU DELS INNOCENTS I DESAMPARATS”
________________________________________ JUEVES 2 DE MARZO, ORACIÓN POR LA VIDA, DESDE LA CONCEPCIÓN HASTA LA MUERTE NATURAL, REZO DEL ROSARIO Y EUCARISTÍA
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3 DE MARZO A LAS 21.30 AUDITORIUM MATRIMONII:
Conferencia sobre: La Teología del cuerpo ante la ideología de género. Ponente Dº JUAN ANDRÉS TALENS HERNANDIS
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CAPILLA DE LA ADORACIÓN PERPETUA
DOMINGO 5 DE MARZO A LAS 19.30H EN LA IGLESIA DE SAN JOSÉ EUCARISTÍA PRESIDIDA POR D. ESTABAN ESCUDERO Y POSTERIORMENTE PROCESIÓN HASTA LAS CLARISAS ________________________________________
EL MIÉRCOLES 1 DE MARZO INICIAREMOS EL TIEMPO DE CUARESMA
Comenzará el próximo día 1 de marzo con el Miércoles de Ceniza, día de ayuno y abstinencia de comer carne. Además todos los viernes de Cuaresma también son días de abstinencia de comer carne.
El Miércoles de ceniza se impondrá la ceniza en las Eucaristías de 10.30h y 19.30h
Todos los días laborables de Cuaresma a las 6.30h de la mañana se rezará la Oración comunitaria de Laudes.
Los viernes se rezará el Ejercicio del Viacrucis a las 19h.

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