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CONFERENCIA 30 OCTUBRE

lunes, 6 de marzo de 2017

HOJA Nº 128

PARROQUIA DE CRISTO REY-
Hoja Parroquial nº 128
Semana del 19 al 25 de febrero de 2017


MARIA
Oh María. Virgen Inmaculada
Puro cristal para mi corazón,
Tú eres mi fuerza, oh ancla poderosa,
Tú eres el escudo y la defensa para el corazón débil.
Oh María, Tú eres pura e incomparable,
Virgen y Madre a la vez Tú eres bella como el sol, sin mancha alguna,
Nada se puede comparar con la imagen de tu alma.
Tu belleza encantó el ojo del tres veces Santo,
Y bajó del cielo, abandonando el trono de la sede eterna,
Y tomó el cuerpo y la sangre de Tu Corazón,
Durante nueve meses escondiéndose en el Corazón de la Virgen.
Oh Madre, Virgen, nadie comprenderá, Que el inmenso Dios se hace hombre,
Sólo por amor y por su insondable misericordia,
A través de Ti, oh Madre, viviremos con Él eternamente,
Oh Maria, Virgen Madre y Puerta Celestial,
A través de Ti nos ha llegado la salvación
Todas las gracias brotan para nosotros a través de Tus manos
Y me santificará solamente un fiel seguimiento de Ti.
Oh Maria, Virgen, Azucena más bella,
Tu corazón fue el primer tabernáculo para Jesús en la tierra,
Oh María, dulce Madre mía,
Te entrego el alma, el cuerpo y mi pobre corazón,
Sé (Tú) la custodia de mi vida, Y especialmente en la hora de la muerte,
En el último combate.

LOS NIÑOS NO SON ESCLAVOS

Nos incumbe a todos, creyentes y no creyentes, unir brazos para involucrarnos en luchar contra la lacra de la trata de personas, que ha llegado a ser la actual esclavitud del siglo XXI en tantos países del mundo, no solo en los más pobres del planeta. ¿Cuántas mafias trafican con personas tan vulnerables como mujeres y niños pobres y huérfanos que vagan solos por campos y ciudades, o aprovechándose de refugiados de guerra que huyen en busca de una vida mejor o subyugando a sus víctimas con negocios de explotación, de tráfico de órganos, de pornografía infantil o esclavizando a niños con sueldos miserables, o engañando a mujeres en mafias de trata de blancas, con promesas de una mejora de su situación y amenazándolas con matar a sus familias si los delatan?
Si aquí nos quejamos de que baje unos grados la temperatura y no hablamos de otra cosa, ¿qué haríamos si solo contásemos con una tienda de campaña y poco más?


NO QUIERO CONTAGIARTE

Me dicen: “No me acerco, no quiero contagiarte”. Lástima, pensé. En ese instante estaba triste, le notaba a él contento. No me hubiese importado que sí se acercara y me contagiara su espíritu animoso. Luego comprendí que hablaba de la gripe.
Pensaba después en ello. Me daba cuenta de que tenía muchas personas a mi alrededor griposas, pero no tantas estaban alegres.
¿No sería genial que se contagiase la alegría con la misma rapidez que la gripe? A muchas personas he oído decir lo mismo: “No me acerco, no quiero contagiarte”.
Empiezo un libro sobre el Papa: Darlo todo, darse todo. ¿Tal vez sea esa la clave para contagiar almo más que la gripe? ¿Darlo todo, darse todo, darse a todos?

«MAMÁ, TE QUIERO»

El amor a nuestra madre. He ahí un cimiento de nuestra personalidad. Nadie se escapa de ese test afectivo. Nuestra relación más íntima con nuestra madre configura y decide grandes líneas de nuestra forma de ser. Este tema lleva rondando en mi cabeza desde que me pasó lo siguiente: un hombre de 37 años vino a uno de los retiros espirituales de fin de semana de nuestra parroquia. Lo hacía un poco a regañadientes, porque lo hacía como requisito para poder casarse, tal como pedimos en la preparación del matrimonio. Este hombre había tenido una vida muy dura, había cometido diversos delitos. Comenzó un poco frío y distante pero, poco a poco, se le notaba más emocionado, hasta que llegó el punto de que se confesó, se relajó muchísimo y comenzó a rezar con intensidad. Fue toda una conversión. Se encontró con el Señor y empezó a ir Misa, a hacer oración y confesarse con frecuencia. Cuando me contó su profundo cambio, me impresionó especialmente que al terminar aquel retiro, lo primero que hizo fue llamar a su madre, que está en Bolivia. Había tenido siempre una relación agresiva y violenta con ella. La había odiado y le había dado un sinfín de disgustos. La telefoneó contando lo que había pasado en ese fin de semana. Llevaba mucho tiempo sin llamarla. Simplemente le dijo: «Mamá, te quiero». Nunca en su vida le había dicho «te quiero». Era la primera vez que se lo decía. Me pareció un perfecto propósito de un retiro espiritual. Esto me hizo pensar que la cercanía a Dios sana heridas del pasado. El paso de Dios en nuestra vida arroja luz en nuestro pasado, y en nuestro corazón. Seguramente, este hombre, para seguir en el camino del bien, tenía que reparar tanto dolor como había provocado a su madre. Sentía que no podía casarse hasta que le mostrara amor a su madre. Ahora sabe que es un buen hijo, agradecido a su madre.

Cuando todo está perdido
Desde el otro lado de la reja el padre Ángel García, capellán de la prisión de Sevilla I, comparte con nosotros el testimonio de un interno que hoy se siente el hombre más libre de la cárcel. Trabaja duro en la cocina y en sus ratos libres piensa, reflexiona y escribe:
«Cuando llegas a la cárcel esposado y rodeado de guardias, un gran sentimiento de silencio y soledad invade tu vida. Atrás quedan tu hijo, tus padres y amigos. Y ante este silencio y soledad comienzas a pensar que todo está perdido… Cuando todo está perdido caes a un pozo sin fondo que parece nunca terminar. Cuando todo está perdido la desesperación inunda tu corazón. Cuando ni tus seres queridos se acuerdan de ti, el mundo olvida que aquí hay personas que un día se equivocaron, pero que aman y luchan por cambiar. Desde la soledad de mi chabolo descubro que la cárcel no es buena porque me va robando la vida poco a poco. Y en el silencio de la noche me doy cuenta de que Alguien me dice que, a pesar de todo, aún hay vida y esperanza.
Entonces y solo entonces, Señor, cuando todo está perdido, me acuerdo de tu nombre y con mucha confianza sale de lo profundo de mi corazón una súplica confiada: ¡Ayúdame, Señor, Dios mío! Y es entonces y solo entonces, cuando ya nadie me cree por mis mentiras y la vida se me escapa de mis manos, cuando te pido: ¡Señor, misericordia!
Ahora, en este punto oscuro y gris de mi vida, entro en mi interior y me doy cuenta de que todos me han abandonado a causa de mis errores. Sin embargo tú, Dios, haga lo que haga y lo que haya hecho, nunca me abandonaste. Ahora, cuando ya todo estaba perdido descubro, Señor, que haga lo que haga y lo que haya hecho, tú nunca me avasallaste… Aunque no te vea, Tú estás y has estado en mi vida de caídas. He sido yo el que me aparté de tu camino.
Señor, cuando todo está perdido, solo tú permaneces siempre a mi lado y nunca me abandonas. Gracias Jesús por tu amor inconmensurable. Ahora no me siento solo. Sé que tu amor lo tengo para siempre. Te ruego Señor que me enseñes a quererte».

«DIOS NO LO NECESITA,
PERO SE MERECE QUE LE ADOREMOS»
Pedro Luis Andaluz Andrés, capellán de un convento de clausura en Ágreda (Soria)
Ágreda tiene 3.000 habitantes, pertenece a la diócesis de Osma-Soria, y está en un cruce de caminos entre Zaragoza, Navarra, Soria y La Rioja. Su nombre está asociado al convento de concepcionistas franciscanas que fundó la madre María de Jesús de Ágreda, una monja del siglo XVII que alcanzó enorme fama de santidad, y cuya causa se ha vuelto a abrir recientemente. La madre Ágreda tenía, según cuentan, el don de la bilocación. Un don que «me vendría muy bien, sobre todo los domingos», dice Pedro, que tiene 27 años y se estrenó como cura hace uno y medio directamente como párroco del pueblo y capellán del convento. Asegura que «en la Iglesia todos necesitamos convertirnos. También las monjas de clausura»
Predicar a unas monjas de clausura es como jugar al fútbol en tu estadio. ¿De verdad les hace falta que le hablen de Dios?
¡Todos necesitamos la conversión! Continuamente, día a día. Tú imagina una vida en comunidad, 24 horas juntas. Lógicamente, siempre pueden salir cosillas. Por eso necesitan convertirse a Dios para amar más a las hermanas, para vivir su apostolado como vida contemplativa de oración continua, para buscar lo que Dios les va pidiendo cada día, para sostenernos con su oración…
En una diócesis tan escasa de sacerdotes, ¿no es un desperdicio qué un cura tan joven esté dedicándole horas a unas monjas de clausura?
Los contemplativos son muy necesarios, son el pulmón de la Iglesia. Los que estamos dando guerra en otros apostolados necesitamos que nos sostengan. Ellas han entregado su vida por la Iglesia de forma continua, y por eso son tan necesarias para sostenernos. Nos van abriendo camino con la oración. De verdad que son misioneras: se entregan a Dios por toda la humanidad y se preocupan por nosotros. Son un carisma muy necesario, sobre todo en este momento en el que está la Iglesia.
¿Por qué más en este momento?
Porque son un testimonio impresionante de que Dios se sigue preocupando por nosotros, y sigue llamándonos a seguirle. Una mujer que decide entregar su vida por completo al Señor, para estar con Él día y noche, da un enorme testimonio de la gracia de Dios.
¿Qué le enseñan nueve monjas mayores a un cura joven?
La radicalidad con la que viven. Es una comunidad mayor, pero tienen una ilusión y un entusiasmo enormes para vivir su vocación. Verlas me lleva a plantearme la ilusión, la generosidad y la fidelidad a la vocación que he recibido. Y eso vale para cualquiera.
¿Qué quieres decir con lo de vivir con radicalidad?
Que no podemos ser cristianos a medias ni ser solo cristianos de nombre. Se tiene que manifestar en nuestras obras, en nuestro día a día; con naturalidad, pero también con fidelidad radical.
Unas religiosas con tanta trayectoria espiritual, ¿aceptan bien los consejos de un capellán jovencito, o piensan que te pueden dar sopas con hondas?
[Risas] ¡Si lo piensan, no me lo dicen! Son una comunidad extraordinaria, de gran humildad y sabiduría, que entregan su vida al Señor con alegría y sencillez, adorando a Dios y dándose por toda la humanidad. Además de celebrar la Misa cada día y pasar bastante rato en el confesionario, tengo una atención más personal por si necesitan algo: acompañarlas al médico, ir con ellas si tienen que hacer alguna salida, visitarlas si están en el hospital… En el seminario quería que me mandaran a cualquier destino, menos ser capellán de monjas. Hoy doy gracias a Dios porque tener a estas mujeres en mi vida es una gracia.
¿Dios necesita que le adoremos?
Dios no necesita nada, porque Él ya es Dios. Somos nosotros los que necesitamos adorarle a Él. A nosotros nos ayuda ponernos en su presencia, darle honor y gloria, no porque le hagamos más grande, sino porque Él nos engrandece al entregarnos su espíritu. Dios no lo necesita, pero se merece que le adoremos.
AGENDA DE LA SEMANA
ESTA SEMANA REZAMOS POR LOS SACERDOTES QUE HAN EJERCIDO EL MINISTERIO EN LA PARROQUIA, VIVOS Y DIFUNTOS, LOS HIJOS DE LA PARROQUIA, LOS SEMINARISTAS Y LAS VOCACIONES A LA VIDA SACERDOTAL________________________________________
El viernes 24 de febrero se celebrará a las 21.30h. en la Parroquia se celebrará una Hora Santa ante el Santísimo.
ADORACIÓN EUCARISTICA PERPETUA GANDIA
El sábado 25 de febrero en la Capilla de Santa Clara, se celebrará un encuentro de adoradores.
A las 11.30 comenzará con un momento de oración, seguidamente una conferencia sobre Jesucristo Eucaristía, a cargo de D. Priscilio Ruiz. Acabando con una comida todos juntos en la que cada uno debe llevar su comida y si puede algo para compartir.
Es para todos: adoradores, familiares y amigos.
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HOJA PARROQUIAL Nº 127

Hoja Parroquial nº 127
Semana del 12 al 19de febrero de 2017

800 MILONES DE LÁZAROS

Somos cómplices y víctimas de un sistema desalmado que genera graves injusticias, desigualdades y mucha alineación personal.

La parábola del hombre rico y el pobre Lázaro centra el mensaje del Papa para la Cuaresma de este año. El primero –dice Francisco- representa “la opulencia”, el “lujo exagerado”, pero también a la persona incapaz de ver las necesidades del otro. ¿Un rico desalmado? Nos convendría no juzgar muy severamente. El domingo se celebra la Jornada de Manos Unidas, que recuerda que 800 millones de personas pasan hambre en el muno, mientras en España un tercio de los alimentos termina en el cubo de la basura. La analogía es demasiado hiriente.
Sabemos –nos lo recuerda, si no , Manos Unidas- que el planeta puede abastecer a toda la humanidad. Que el problema está en los sistemas de producción y comercialización de los alimentos, convertidos en un producto con el que los mercados especulan a costa de la vida de muchos. Entramos así en una dimensión global que a un ciudadano español de a pie tal vez le venga muy grande. Pero Manos Unidas nos dice también que cada uno de nosotros es parte de ese engranaje; cómplices, por tanto, aunque también víctimas de un sistema desalmado (una “economía que mata”, dice el Papa) que genera graves injusticias y desigualdades, y dosis nada desdeñables de alienación personal.
La Cuaresma –escribe Francisco- es “una fuerte llamada a la conversión”, a volver los ojos a Dios a abrir “nuestro corazón al otro”. Esa conversión tiene una dimensión social. Adoptar estilos de vida más sobrios se ha convertido en una de las primeras formas de solidaridad, porque la voracidad en el norte alimenta terribles formas de explotación en el sur. Pero el Papa ha aludido también a la necesidad de compromiso político. Al dirigirse el sábado a representantes de empresas focolares de Economía de Comunión, les advirtió de que “un empresario que es solamente un buen samaritano cumple solo la mitad de su deber: cura a las víctimas de hoy, pero no reduce las de mañana”. Es necesario además implicarse para cambiar unas reglas del juego injustas, aunque ahora podamos pensar que el reto nos viene muy grande.

La cruz de Francisco
Decía el cardenal Rouco en 2010 en una entrevista a este semanario que «la cruz del martirio» ha acompañado de una u otra forma, sin excepción, a todos los últimos Papas. A Francisco le está tocando sufrir por algunas incomprensiones, minoritarias pero dolorosas, que proceden de dentro de la Iglesia. El Pontífice ha optado por no responder a las críticas. ¿Por qué? «Él quiere que las cosas caigan por su propio peso», ha explicado en Madrid el sacerdote porteño Carlos María Galli, uno de los teólogos más cercanos a Bergoglio, que acaba de editar, junto al director de La Civiltà Catolica, Antonio Spadaro, La reforma y las reformas en la Iglesia (Sal Terrae).
La renovación que impulsa el Pontífice –añadía Galli– no se limita a cambios en algunos dicasterios vaticanos, sino que pretende provocar «un cambio de actitudes en todo el Pueblo de Dios» para configurar una Iglesia de rostro samaritano. El ordeno y mando no solo no responde al estilo de Francisco, sino que contradice los fines que el Papa se ha propuesto –los del Vaticano II–, que exigen convencer y no solo vencer. Esos fines incluyen un nuevo tipo de relación entre pastores y fieles ajeno al clericalismo. El famoso discernimiento…
La clave está en la expresión Iglesia en salida. Hay todo un mundo más allá de las curias diocesanas, de las sacristías, de la blogosfera católica, más allá –también– de Europa, a la que le ha llegado la hora de ir cediendo protagonismo a las Iglesias del sur. «Los europeos no pueden seguir confundiendo sus problemas con los del resto del mundo», advertía Galli en alguna de sus intervenciones en Madrid.
La misión, añadía el teólogo, consiste en «salir a buscar al otro como es, no como nos gustaría que fuera», para llevarle el Evangelio, no sucedáneos ideológicos. Y tan contaminado de ideología está «quien ahora defiende al Papa porque el Papa dice lo que él piensa», como quien pone en sordina su mensaje social. «La paradoja es que, en nombre de la ortodoxia, algunos secularizan una parte importante de su magisterio, que es puro Evangelio, pero ellos lo reducen a política para así restarle importancia», lamentaba Galli.
Al hilo de estas reflexiones, ojo, por cierto, a la variable Donald Trump, porque empiezan a emerger connivencias y apoyos desde su entorno a grupos católicos críticos con el Pontífice, aprovechando, por ejemplo, la reciente crisis que ha atravesado la Orden de Malta. ¿Un aviso de los peligros que vienen? La respuesta –volvamos al teólogo porteño– es el Evangelio, todo el Evangelio y nada más que el Evangelio.
«La soledad es la mayor enfermedad»

Clara acabó Medicina el año pasado, y lleva dos años de voluntaria del servicio religioso en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid. En este tiempo, ha descubierto que «durante la carrera te enseñan sobre todo la parte teórica y física de la enfermedad, pero nadie te muestra la parte humana. Yo lo que hago es acercarme a los enfermos y ponerme a su servicio». Luego, «son ellos mismos los que van dirigiendo la conversación».
No es fácil, porque para hacer esto hace falta sobre todo una cosa: escuchar. «Para mí, la soledad es la enfermedad de mayor prevalencia en el hospital». Muchos pacientes «solo quieren que les escuches cómo cuentan su vida. Solo quieren saber que hay alguien que se preocupa por ellos». Algunos ancianos, «cuando te despides, te dicen: “¿Me podrías dar un besito?”». También recuerda a ese joven con cáncer que quiso que rezaran un rato juntos, «una experiencia preciosa».
«La verdad es que aprendes mucho de ellos», dice, aunque reconoce que «nunca vas a tener todas las respuestas». No por ello es menos importante formarse. Ella acaba de entrar en la Escuela Diocesana de Pastoral de la Salud de Madrid, que comenzó su actividad hacer varios meses como uno de los frutos del Año de la Misericordia.
En tres sedes distintas, y durante dos cursos, unas 130 personas están aprendiendo las herramientas básicas para el acompañamiento de enfermos tanto en el domicilio como en residencias y hospitales, desde un punto de vista humano (las claves de la dependencia, gestionar el sufrimiento, el apoyo a las familias, los cuidados paliativos, el duelo…) y espiritual (Jesús como modelo de acompañamiento, la atención espiritual y religiosa, la enfermedad en la Biblia…).
Como explica el delegado de Pastoral de la Salud, José Luis Méndez, «visitar a los enfermos –y cuidar a los cuidadores, que es también una labor muy importante–, exige un mínimo de formación». En el horizonte de la delegación también está el desarrollo, aún incipiente, de un programa de formación de voluntarios para la atención a enfermos en situación terminal.

Los niños que meriendan cacas de gusanos

Lola, o Muembe, o Banene, con los niños a los que ayuda la misión en Zimbabue. Foto: Archivo personal de Lola Pérez Carrasquilla
Lleva 34 años en Zimbabue, pero conserva su acento cordobé como si fuera ayer cuando corría por las calles de la barriada El Naranjo. Lola Pérez Carrasquilla ya no es Lola, es Muembe, que significa pájaro en la lengua de la tribu tonga, con la que comparte risas y angustias. «Me pusieron ese nombre porque cuando llegué me movía rápido en mi bicicleta, era la reina del mundo. Igual estaba en el hospital que visitando a la gente en sus poblados». Tiene otro apelativo, Banene, abuela. Así la llaman sus 18 nietos, a los que cuida en el Hogar del Amanecer. Si le preguntas por Rafael, el último huérfano que llegó, se le ilumina la cara: «¡Mi bombón, mi chocolate, me lo como!», exclama. «Llegó desnutrido y ha engordado cuatro kilos en tres meses». Ella, enfermera, matrona y la única española entre un centenar de misioneras zimbabuenses, habla a los pequeños en español, y les canta hasta los cinco lobitos. «El otro día una chiquilla de tres años vino y me dijo, en perfecto español: “Banene, guapa, te quiero mucho”». Lo dice, y se la nota: «Soy muy feliz»
Está de gira por España para contribuir con su testimonio a la campaña de Manos Unidas de este año, que alerta sobre las toneladas de alimentos que se desperdician en el Primer Mundo.
Lola, ¿qué piensas cuando lees que en Europa tiramos a la basura 89 millones de toneladas de comida al año?
Lloro de impotencia al ver a mis niños muertos de hambre mientras nosotros, a este lado del mundo, desperdiciamos toneladas de comida. En Zimbabue llevamos dos años de sequía, y hay gente que come una vez al día o ni siquiera come, niños que van a la escuela sin ningún alimento. Nos llevan a diario niños al hospital que se desmayan en el colegio por falta de nutrición, así que tenemos un cubo de agua con azúcar y eso es lo que les damos. Los pobrecitos se animan cuando lo beben.
El 33 % del despilfarro de alimentos se origina en los hogares. ¿Qué dirías a esa persona que hoy, al abrir su nevera, va a tirar un par de piezas de fruta pochas o el táper de los restos de ayer que huelen regular?
Por favor, hay gente que se está muriendo de hambre. Imaginaos que sois vosotros… Aquí se tira tanto y allí no da para comer. Un poco de harina de maíz hervida y hierbas hervidas que cogen del campo, esa es la dieta… cuando hay harina. Un día iba paseando con una de mis monjas y vimos dos chiquillos gatear hacia los árboles. «¿Qué hacéis?», les preguntamos. «Estamos comiendo las hojas». Cuando les pedí que me dejaran probar lo que estaban comiendo vi que andaban chupando las cagadas de gusano, que estaban dulces. En qué mundo de locos estamos.
El hambre no solo es la peor enfermedad, que además se puede erradicar, sino que, supongo, afecta al desarrollo de los niños, el futuro de Zimbabue.
Así es. El hambre afecta a su desarrollo, a la inteligencia y al rendimiento escolar en todos los campos. Nosotras tenemos muchos niños que tienen 10 años y están en 2º de Primaria. La niña más mayor de nuestro hogar tiene 17 años y está en 2º de Secundaria. Ahora estamos esperanzados, porque desde hace unos meses hay un nuevo programa gubernamental en el que dan a los niños en los colegios una papilla que tiene muchas vitaminas.
¿Y qué hay del virus del VIH, el asesino silencioso en el país?
Hay gente que nos dice que no sabe qué es mejor, si morir de hambre o de sida. Recuerdo aún a un hombre que murió por el virus en el hospital y tenía dos mujeres, a las que hicimos las pruebas. Una dio negativo, y lloraba desconsolada. Prefería estar enferma para que en el hospital se la diera de comer. Ahora hay menos muertes, por el conocimiento de la enfermedad y por la medicación gratuita que da el Gobierno, pero en nuestra tribu, los tonga, son polígamos y es muy difícil controlarlo. La evangelización es un trabajo grande y lento, solo hay un 10 % de católicos. El resto son animistas.
Gracias a Manos Unidas las misioneras Hijas del Calvario tienen el mejor hospital del país.
Incluso cuando vienen presidentes de otros países van a visitar el hospital, que está al lado de las cataratas Victoria. Zimbabue es un país precioso, pero con unas diferencias sociales grandísimas.
AGENDA DE LA SEMANA
Las intenciones de esta semana son por los que no creen, por los que se han aparatado de Dios y por los que están en tribulación y son probados
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Esta semana también rezaremos por el seminarista de la Parroquia Lucas Blanes Benimeli, que el sábado 18 a las 11h, recibirá el rito de Iniciación en el seminario de Moncada.
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EL ARBOL DE LOS PROBLEMAS

Un carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acaba de finalizar un duro primer día de trabajo. Las cosas no le salieron muy bien, su cortadora eléctrica se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo y su antiguo camión se negaba a arrancar.
Ofrecí llevarlo a su casa y mientras íbamos en camino permaneció en silencio. Una vez que llegamos me invitó a conocer a su familia.
Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando en las puntas de las ramas con ambas manos.
Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación: Su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dió un beso a su esposa.
Posteriormente, me acompañó hasta el auto.
Cuando pasamos cerca del árbol sentí curiosidad y le pregunté,
acerca de lo que le había visto hacer un rato antes.
El me contestó: Ese es mi árbol de problemas.
Sé que no puedo evitar tener problemas, pero no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos.
Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez. -Lo divertido es, dijo sonriendo, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, ni remotamente hay tantos como recuerdo haber dejado la noche anterior…

sábado, 4 de febrero de 2017

agenda de la semana

AGENDA DE LA SEMANA
Esta semana rezaremos por las religiosas de la parroquia y por las vocaciones a la vida consagrada.

EL PROXIMO DOMINGO LA COLECTA SERÁ DESTINADA PARA LA CAMPAÑA CONTRA EL HAMBRE.

La intención de oración universal del papa Francisco para este mes de febrero es:
Acoger a los necesitados.
Por aquellos que están agobiados, especialmente los pobres, los refugiados y los marginados, para que encuentren acogida y apoyo en nuestras comunidades.

¡Levanta la lámpara, que no se ve bien…!
y mira,
que tantos anhelan descubrir la Belleza.
Tú tienes la llave que abre esa puerta.
Alza un candil, que al disiparse las sombras
habitadas por fantasmas,
volverá el baile a llenar cada rincón,
y se escuchará la risa que aún atesoramos.
Sazona el plato de cada día con especias
que no han de guardarse para uno mismo:
humor, bendición y tiempo.
Siempre serás rico para ser generoso

hoja parroquial nº 126

Hoja Parroquial nº 126
Semana del 5 al 11de febrero de 2017


EL MUNDO NO NCECESITA MÁS COMIDA. NECESITA MÁS GENTE COMPROMETIDA

El fin último de Manos Unidas es logra un mundo donde todas las personas podamos vivir dignamente. Un mundo en el que nadie pase hambre, donde el derecho a la alimentación esté realmente garantizado, y la creación no sufra un modelo de desarrollo depredador que lo contamina y destruye. Queremos escuchar y hacernos eco del grito de la tierra y del grito de los pobres, que es un solo grito y que clama justicia.

Este año, además de seguir plantando semillas que hagan crecer una vida más justa y fraterna, manifestamos nuestro compromiso por un model global de producción y consumo sostenible.
Unidos a las comunidades empobrecidas a las que acompañamos en su desarrollo, queremos promover una producción agropecuaria y piscícola respetuosa con el medioambiente y que garantice el consumo local. Impulsaremos una cosecha de productos agrícolas para alimentar a las personas, al margen de la especulación, pero abierta al comercio justo. Y apoyaremos un aprovechamiento de la producción donde se minimicen las pérdidas y el desperdicio de alimentos.
Acorde a las palabras del Papa Francisco, “sabemos que es insostenible el comportamiento de aquellos que consumen y destruyen más y más, mientras otros no pueden vivir de acuerdo con su dignidad humana “ (LS 193) . Por eso, invitamos a todos al compromiso por un mundo libre de hambre, respetuoso con el entorno y donde se cuide la vida.


Luces en la oscuridad

Hoy, fiesta de la Presentación del Señor, es un gran día para la Iglesia, y aunque aún muchos no lo sepan, un gran día para la humanidad entera. Hoy es el día de la vida consagrada. Los religiosos, las religiosas, los consagrados y las consagradas, que conforman un jardín inmenso de indecibles carismas, de historias alucinantes, de fundadores extraordinarios, son como esas luces de emergencia que nunca se apagan ni siquiera en los hospitales más pobres, o como esas antorchas que iluminan a los que trabajan en la profundidad insalubre de las minas, o como las luciérnagas en el campo para quienes duermen a la intemperie, esas lámparas naturales que convierten en luz el cien por cien de su energía.
La vida consagrada es luz porque la consagración hace que la vida sea más vida. Cuando un joven o una joven se entregan en pobreza, castidad y obediencia, es decir, en libertad suprema (libres de apegos materiales y humanos, y libres de sí mismos), su vida se pone en disposición de recorrer una aventura imprevisible, porque se expone a una entrega a Dios que Dios se toma muy en serio y, liberándola del mundo, la devuelve al mundo para sanarlo, iluminarlo y regenerarlo.
No es que los religiosos y las religiosas, los consagrados y las consagradas, sean como los superhéroes de ficción, con poderes extraordinarios. Al contrario, son débiles como los que más, y su misma vocación los conduce a los límites de su propia fragilidad humana. Pero en esa misma fragilidad resplandece una fortaleza que no siempre el mundo percibe, y que cuando la percibe, no la entiende. Porque esa fortaleza viene de muy adentro, de la presencia de Dios en su vida interior, y de la presencia de Dios en su vida comunitaria.
Hoy, precisamente hoy, en esta encrucijada de posmodernidad y globalización, la vida consagrada aparece como luz, discreta, pero siempre apreciable, que ilumina de fidelidad la resignación a lo efímero, de generosidad el refugio del individualismo, de la alegría inseparable de la paciencia y de la esperanza las tinieblas de la soledad y de la tristeza.


Y tú… ¿por qué tienes siempre esa cara de felicidad?


Antonio y Mercedes están casados desde hace 38 años. Hay circunstancias que nos permiten entender mejor qué significa eso de ser una sola carne. A ambos les ha tocado mirar la vida desde una silla de ruedas desde hace 19 años. Mercedes en ella, Antonio a su lado.
A veces los que sostienen el mundo no tienen un discurso de la teodicea, tampoco de la suya particular. Simplemente están, y su estar es todo lo que el mundo necesita. Mercedes se encoge de hombros cuando se le pregunta cómo aceptó quedarse en una silla de ruedas para siempre. Era el 30 de agosto de 1997. Se subió a la escalera para cambiar una bombilla fundida de la iglesia. No había subido ni la mitad de los peldaños cuando se cayó para atrás.
¿Cómo acogiste la noticia?
Poco a poco. No me dijeron que me iba a quedar parapléjica. Fíjate cómo sería que yo le dije al médico: «Si usted me trae dos muletas yo me levanto del sofá».
¿Cómo fue la vuelta?
En Toledo estaba muy bien pero el reto fue al salir, el mundo era totalmente diferente. Tuve que educar a mi propio pueblo. Había trabas en las que nunca me había fijado.
¿Cuál ha sido tu apoyo?
Mi marido y mi hija. Solo tenía doce años cuando me ocurrió, pero como estaba bien enseñada… Nosotros trabajábamos en el campo y ella tenía que ayudarnos en casa. El primer día que Antonio tuvo que planchar, ella le dijo: «Yo lo hago, papá», y así empezó la nueva vida… No es el dinero lo que ayuda a salir adelante. Los seguros y el dinero hacen a la gente vaga.
Lo llevó bien. Ni una queja. Si puede hacer ella algo por sí misma lo hace. Y yo, pues ayudo y ya está. Mercedes no anda, ¡pero habla!
Mercedes, ¿y no te has enfadado?
Muchas veces le digo a Dios: «Pero bueno, ¿dónde estuviste ese día? ¿Estuviste de bacalao? Estaba en tu casa, ¿por qué no te pusiste debajo? Claro, como era sábado por la tarde…, estabas de fiesta, ¿no? [Y ríen ambos, como el que esto ya lo tiene muy hablado con Dios]. ¿Qué voy a ganar con enfadarme?…nada. Sigo en la iglesia. 37 años ocupándome de sus cosas. Es mi casa. Canto, toco el órgano, llevo la contabilidad… Mucha gente me dice: «Y tú, ¿sigues yendo a la iglesia?». ¡Anda! Y ¿por qué no? Pero si me podía haber pasado en cualquier lugar… Si hubiera sido aquí, ¿tampoco hubiera vuelto a mi casa?
¿Realmente la Iglesia ha sido la casa que dices que es para ti?
Sí, siempre me ha ayudado.
En Toledo conocimos al padre Justino. Conmigo se ha portado tan bien… Llegué en ambulancia con mi mujer, y estaba él esperándonos. Enseguida se interesó por lo que le había pasado. Luego me llevó a comer a un sitio estupendo. Como no tenía lugar para dormir, llamó a los hermanos maristas y tuve una habitación gratis todo el tiempo que necesité. Comía con ellos y vivía como en familia. En esos meses tuve casa gracias a ellos.
[Mercedes continúa:]
También con ayuda económica. Les dije que, si tenía que pagar algo el obispado, yo no quería nada. Me caí en la iglesia como me podía haber caído en cualquier lugar. La iglesia era mi casa y entré a limpiar porque quise. Pero desde el obispado me dijeron que para eso tenían seguros como cualquier institución. Que era justo tener esa ayuda. También me dieron la silla.
¿Esta experiencia te ha enseñado algo de la vida?
Fortaleza. Hay muchas cosas que podemos hacer esforzándonos un poco. Tener autonomía te hace bien. Por ejemplo, me he sacado el carnet de conducir. Sabía que no me iba a servir de mucho, pero siempre había tenido esa ilusión. Es bueno hacer cosas que te hagan ver que no eres una inútil. Tienes que llevar todo lo que te da Dios. ¿Puede ser verdad que los creyentes tengamos siempre cara de felicidad?



DOS TESTIMONIOS DE PADRES, ANTE LA DIFICULTAD QUE HAY EN LAS EMPRESAS PARA CONCILIAR LA VIDA LABORAL CON LA FAMILIAR.
Ana
«En las primeras semanas de embarazo me dieron 15 días de baja por un pequeño derrame, y la empresa me puso unos detectives. Yo era responsable de contabilidad, y contrataron a una becaria para hacer mis funciones. A mí me pusieron a hacer transferencias. Empezaron a denigrarme poco a poco, a mirarme todo con lupa. Buscan que te vayas tú para que no cobres indemnización. Seguí trabajando, con mucha tensión, hasta que me dieron la baja al final del embarazo. Di a luz hace cuatro meses, y ahora me estaría reincorporando. Pero la empresa ha conseguido justificar que tiene pérdidas –yo sé que no las tienen– para cerrar las oficinas y trasladarse a otra ciudad. A los trabajadores que no aceptan, se les da una indemnización menor que por despido».
Adrián
«En agosto de 2016 pedí por escrito la reducción de jornada. Mi idea era trabajar de 9 a 15:30 horas del tirón, sin parar a comer, para poder ir a recoger a mi hija al colegio. Además, pronto iba a llegar mi segundo hijo. Era una reducción de hora y cuarto al día, e iba a estar comunicado todo el rato. Podía hacer lo mismo, y cobrando menos, porque al pedir reducción de jornada también se reduce el sueldo. El mismo día, unas horas después, me llamaron para presentarme la carta de despido. Grabé la conversación y reconocieron en varias ocasiones que me despedían por la reducción. Pero en un acto de conciliación mi abogada llegó a un acuerdo con ellos. Al final mucha gente hace eso, lo que da a las empresas más impunidad. Ahora trabajo con mi mujer en una agencia de comunicación que fundamos. Es mucho trabajo, pero te puedes organizar mejor».


Yo, obispo, necesito a los contemplativos
Casi 1.000 monasterios en los que rezan y viven para Dios 11.000 monjas y 495 monjes: España es el país con mayor número de contemplativos, un tercio de los que hay en todo el mundo. Muchos fieles acuden regularmente a ellos para recordar que Dios es lo primero. Y también lo hacen los obispos
En la diócesis de Córdoba hay 23 monasterios de vida contemplativa. A ellos acude de vez en cuando monseñor Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, «porque allí Dios está vivo y presente, es como que entro en la casa de Dios y me voy a encontrar con Dios, que es el que sostiene la vida de aquellas personas».
Y no solo los visita, sino que con frecuencia se refugia en ellos. «A mí personalmente me hace mucho bien retirarme a alguno de estos monasterios, normalmente a La Trapa de las Escalonias, una vez al mes. Me encantan las noches, los madrugones en el coro, cuando todo el mundo descansa, y los monjes velan para orar, para la Lectio divina, para estar con el Señor. Como que se me encuadernan todas las hojas de mi bloc, que con el trajín de cada día a veces están descolocadas», afirma. Y constata que «los monjes y las monjas no están ajenos al mundo, sino que lo llevan muy en el corazón: sus gozos y sus angustias, sus preocupaciones y sus esperanzas, a veces sus dramas y sus lágrimas». Las monjas y los monjes «rezan por todos, ofrecen sus vidas y riegan con su oración las batallas humanas», y su liturgia «atrae a muchas personas, cumpliendo su misión de ser oasis de oración, escuelas de oración, lugares de encentro con Dios».
Por todo eso, «si no hubiera monasterios contemplativos, habría que inventarlos. Nuestra sociedad los necesita más que nunca, porque necesita espacios y tiempos de estar a solas con Dios. Es verdad que no hay tantas vocaciones como en otras épocas, y por eso algunos tienen que cerrar, pero hay monasterios muy vivos, con un buen número de jóvenes, incluso nativos, que dan gran esperanza para que el monasterio siga aportando su vida a la comunidad del entorno. La vida contemplativa tiene futuro en nuestra diócesis» y en toda España «porque no dejan de surgir vocaciones para este servicio a la humanidad: orar por todos, llevar a todos en el corazón y ofrecer a todos espacios de encuentro con Dios».
«Me invita a la conversión»
Don Demetrio no es el único obispo que necesita beber de la oración de los contemplativos. Todos los obispos de España realizan periódicamente alguna visita a algún monasterio de su diócesis o de alguna otra diócesis cercana. Al obispo de Ávila, monseñor Jesús García Burillo, estos encuentros le aportan «gozo, paz y deseo de conversión. Las hermanas me contagian el gozo que viven por su permanente encuentro con Jesucristo y su vida fraterna. Me aportan paz interior porque salgo convencido del bien que me hacen a mí, a la Iglesia y a la sociedad con su asidua oración y consagración». Para don Jesús, estar con las monjas también «me invita a la conversión, porque admiro el grado de entrega, sencillez, austeridad y santidad en que viven ordinariamente».
El obispo de Orihuela-Alicante, monseñor Jesús Murgui, comenzó a confesar a las carmelitas de Ontinyent (Valencia) hace más de 30 años, y desde entonces «he experimentado lo que es contar con una permanente intercesión orante ante Dios». Habla de aquellas monjas como «mis carmelitas», y lamenta que «a causa de las lógicas idas y venidas como obispo de varias diócesis, por mi oración han desfilado multitud de personas, y ellas quedaron en una etapa ministerial de mi vida; sin embargo, yo para ellas no, porque siempre me han tenido allí, en su oración. Su fiel cercanía siempre me ha impresionado». Don Jesús, que ha vivido esta cercanía de los contemplativos en todos estos años, afirma que son «ángeles intercesores ante el Señor, por mí y por la diócesis. Son algo grande, entrañable, y de Dios».
En Mérida-Badajoz, monseñor Celso Morga se beneficia de los monasterios porque «me ayuda el clima de unión con Dios que en ellos se respira», y destaca también «la amabilidad y sencillez de trato, la alegría espiritual y el sincero afecto con el que soy recibido. La estima con la que los fieles rodean desde siempre a los monasterios de clausura son un signo de que perciben ahí la presencia de Dios de un modo particular. Eso que percibe cualquier cristiano lo nota también un obispo. Me gustaría visitarlos más a menudo.
Son una gracia de Dios muy grande».

jueves, 2 de febrero de 2017

agenda AUDITORIUM MATRIMONII

EL 03-FEBRERO-2017 A LAS 21.30 CHARLA SOBRE LA CASTIDAD, ANTESALA DEL AMOR (Ponente: Dº Francisco Ferrer Tapia)

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